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Diploma en Especialización en Mediación y Gestión de Conflictos - Universidad de Loyola Andalucía - A distancia

Martes, 27 de Septiembre de 2016

Móviles, mapas, satélites y redes sociales: gestión de crisis 2.0

Miércoles, 5 de Noviembre de 2014

Por: MARTA POBLET

Universitat Autónoma de Barcelona

Móviles, mapas, satélites y redes sociales: gestión de crisis 2.0

La aceptación y el uso masivo de la telefonía móvil, las redes sociales y las tecnologías colaborativas propias de la Web 2.0 han facilitado, en los últimos años, el surgimiento de formas participativas y descentralizadas de gestión de las crisis y emergencias derivadas de catástrofes naturales, conflictos o guerras abiertas. Con ello se abren vías inéditas a la participación ciudadana y, de este modo, nuevos actores se incorporan a la escena, sumando sus esfuerzos a los de las organizaciones públicas y privadas dedicadas a responder a emergencias o proporcionar ayuda humanitaria. Se trata—y utilizo aquí la  etiqueta al uso– del nuevo paradigma denominado «gestión de crisis 2.0». Un ejemplo, en este sentido, lo proporciona el terremoto de Haití de enero de 2010: pocas horas después del seísmo, algunos estudiantes de la Universidad de Tufts en Boston instalaron en uno de sus servidores la plataforma de código abierto Ushahidi (un software desarrollado por primera vez en Kenia) para localizar en un mapa on line los informes que ciudadanos afectados por el desastre enviaban por medio de SMS a un número corto establecido para la emergencia. La mayoría de mensajes recibidos estaban escritos en francés criollo y, antes de aparecer en el mapa –creado simultáneamente por voluntarios de OpenStreet­Map–, eran traducidos al inglés por hablantes de aquella lengua, también voluntarios, distribuidos por todo el mundo. En consecuencia, los equipos de primeros auxilios y las organizaciones humanitarias que operaban sobre el terreno tenían acceso a peticiones de ayuda casi en tiempo real, proporcionadas por los propios afectados e inmediatamente traducidas y localizadas en un mapa por centenares de voluntarios. Tras Haití vino el terremoto de Chile, después los incendios de Rusia en el verano de 2010 y posteriormente el desastre nuclear en Japón. En todos estos casos voluntarioson line, plataformas y mapas se pusieron al servicio de quienes coordinaban la respuesta.

En tan solo dos años, el software de Ushahidi en sus distintas versiones ha sido utilizado ya en miles de ocasiones para hacer frente a las situaciones más variadas: terremotos, incendios, vertidos tóxicos, tormentas de nieve, inundaciones, observación de procesos electorales, violaciones de derechos humanos, etc. Tal profusión de iniciativas, basadas en estas y otras herramientas de software (e.g. Sahana, Tomnod, etc.), ha impulsado a su vez el desarrollo de un nuevo dominio marcadamente pluridisciplinar: el denominado crisis mapping. De forma aproximativa, el crisis mappingo mapeo de crisis consiste en un conjunto organizado de tareas relacionadas con la búsqueda, agregación, geolocalización y análisis de información o de datos procedentes de fuentes múltiples: tecnologías móviles, redes sociales, medios de comunicación, organismos oficiales, etc. ¿Qué características definen el crisis mapping? ¿Qué ventajas ofrece y cuáles son los riesgos y límites? ¿Qué efectos ha tenido o puede tener en un futuro? Trataré de dar algunas respuestas orientativas a continuación.

lybia_crisis_map

El Libya Crisis Map fue auspiciado por la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (UNOCHA).

Características del crisis mapping
Colaboración descentralizada en red: el crisis mapping se basa en el principio delcrowdsourcing. La noción de crowdsourcing fue acuñada por Howe en 2006 para describir la división de un conjunto de tareas o microtareas entre un grupo generalmente amplio e indefinido de personas que acuden a la convocatoria (abierta o limitada). Las distintas versiones de la Wikipedia constituyen un ejemplo paradigmático decrowdsourcing en la Red. Y, si bien es cierto que el crowdsourcing como principio o método existía antes de la aparición de Internet y la posterior irrupción de las tecnologías de la Web 2.0, no hay duda de que estas han alentado el fenómeno del crowdsourcing. Hoy en día los aficionados a la astronomía pueden colaborar con los científicos en la identificación y clasificación de galaxias (www.galaxyzoo.org) y los entusiastas de los juegos contribuir a descifrar la estructura completa de una proteína del virus del SIDA (http://fold.it), Las redes sociales se caracterizan por la inmediatez de los contenidos que los usuarios producen, y ese mismo rasgo puede trasladarse almapping on line de crisis y conflictospor citar ejemplos conocidos. En el caso que nos ocupa, las distintas tareas del crisis mapping pueden distribuirse entre individuos o grupos de voluntarios diversos: unos monitorizan fuentes de información, otros se ocupan de digitalizar mapas, buscar coordenadas o proyectar distintas capas de información en dichos mapas. Además, y en función del evento, emergencia, crisis o conflicto que es objeto de mapeo, resulta igualmente esencial la tarea de extracción de estadísticas, patrones o datos elaborados que den valor añadido a los procesos de agregación anteriores. En el Libya Crisis Map, el mapa auspiciado por la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (UNOCHA) para dar soporte a las operaciones de ayuda humanitaria en el citado país, un equipo de analistas del grupo de voluntarios de Standby Task Force (SBTF) se encargó de producir informes sucesivos que sintetizaban patrones de eventos, tipos de emergencias, áreas más afectadas por la violencia, etc. Asimismo, hay que tener en cuenta que el crowdsourcing se produce en dos niveles distintos, esto es, en el origen de la información que se procesa (SMS o correos electrónicos, noticias de medios de comunicación, posts en Twitter o Facebook, videos de Youtube, fotos en Flickr, etc.) y también en la distribución de las tareas que este procesamiento de información desencadena.

Procesamiento de información a tiempo real. Las redes sociales se caracterizan por la inmediatez de los contenidos que los usuarios producen, y ese mismo rasgo puede trasladarse al mapping on line de crisis y conflictos. Incluso cuando, a consecuencia de un desastre de origen natural, o como resultado de la censura impuesta por un Estado, Internet deja de estar disponible, los teléfonos fijos, las radios locales y los SMS (las redes de telefonía móvil –y, en particular, la funcionalidad de los mensajes cortos– suelen restablecerse antes que Internet) pueden tener un papel decisivo en el procesamiento rápido de la información. Cuando el régimen de Mubarak, en Egipto, decidió bloquear Internet y las redes móviles, el servicio Speak-to-Twitter, diseñado conjuntamente por los ingenieros de Google y Twitter, ponía a disposición de los usuarios de telefonía fija la grabación de mensajes de voz para su inmediata transcripción en Twitter.

Crowdfeeding. Los principales destinatarios de la información agregada y posteriormente categorizada en los procedimientos de crisis map­ping suelen ser las organizaciones que solicitaron directamente su activación (UNOCHA en el caso de Libia, el Science for Humans Rights Program de Amnistía Internacional USA en el caso de Siria, etc.). Sin embargo, los mapas de crisis tienen a veces la capacidad de conectar a los ciudadanos con los propios ciudadanos. La posibilidad de facilitar dicha conexión es tanto más valiosa cuando a menudo quienes ofrecen los primeros auxilios a las víctimas en una situación de crisis son otros ciudadanos, especialmente cuando las organizaciones que operan sobre el terreno se ven desbordadas. Los mapas de crisis, en definitiva, no sólo pueden ayudar a establecer estas conexiones sino que además amplían el mismo concepto de vecindad: quienes escuchan y localizan los mensajes de ayuda pueden no ser los vecinos del barrio, pero puede ser una comunidad de vecinos digitales. Patrick Meier –cofundador de la red internacional de Crisis Mappers– denomina crowdfeeding a esta capacidad de vecindad on line que ofrecen algunas instancias de crisis mapping.

Ventajas, riesgos y límites
La integración de tecnologías que supone la gestión de desastres 2.0 y el crisis mappingen particular ofrece sin duda algunas ventajas evidentes. Las más destacadas son: (i) la inmediatez; (ii) la continuidad en las tareas –si los voluntarios que participan en la iniciativa trabajan en distintas zonas horarias del planeta los mapas registran actividad sin interrupción durante las veinticuatro horas del día y siete días por semana– y (iii) la flexibilidad en los protocolos, puesto que las tareas se distribuyen y evolucionan en función de la dinámica y las necesidades de la situación (o, dicho de otro modo, los mapas de crisis evolucionan con la propia crisis). La visualización de la información agregada, además, puede permitir la detección de patrones que, aunque sólo constituyan indicios, susciten nuevos análisis a emprender o hipótesis de trabajo a verificar.

A pesar de todo ello, la experiencia acumulada en el mapeo de crisis sugiere que existen, como mínimo, tres ámbitos que conllevan algunos riesgos a tener en cuenta. En primer lugar, la necesidad de establecer mecanismos estandarizados de verificación de la información que se recoge, se agrega y se publica en un mapa: ¿es posible verificar toda la información que se extrae de las redes sociales? ¿Pueden considerarse distintos niveles de fiabilidad? ¿Cómo ha de intentar verificarse dicha información en cada nivel? ¿Cómo distinguir, en definitiva, la información veraz del rumor, la propaganda o la desinformación? Si bien Es necesario establecer mecanismos estandarizados de verificación de la información que se recogees cierto que los grupos y organizaciones que se dedican alcrisis mapping están considerando la elaboración de estándares comunes, la verificación de los informes ha sido hasta ahora una tarea ad hoc en cada iniciativa, con protocolos distintos en cada caso y sujeta al debate y a la discusión en foros y conferencias. El segundo aspecto a considerar es la calidad de la información que se procesa. Aquí se plantean cuestiones del tipo: ¿cómo disminuir el ruido o la redundancia? ¿Cómo filtrar, de entre la multiplicidad de flujos informativos, lo que constituye información relevante para los destinatarios o usuarios finales de un mapa? Aunque ya hay herramientas de software que permiten filtrar la información –e.g. Swiftriver– los filtros actuales son el resultado de la monitorización manual de las fuentes, ya que son los propios voluntarios quienes acaban por identificar, a partir de la experiencia adquirida, los contenidos más relevantes.

Finalmente, hay que destacar los aspectos éticos, de privacidad y seguridad asociados a las prácticas de crisis mapping. Es importante distinguir aquí entre las crisis que se derivan de catástrofes naturales y las que son el resultado de la violencia o los conflictos armados. Aunque en ambos casos debe prevalecer el principio de no causar daño alguno y la adopción de las medidas de seguridad y privacidad oportunas, cuando se trata de contextos violentos la necesidad de protección puede llegar a ser todavía más acuciante. A pesar de que la información que los mapas agregan es pública, el hecho de localizarla y divulgarla en el contexto de un mapa de crisis puede comprometer gravemente la seguridad de quienes inicialmente la publicaron en las redes sociales. Es por ello por lo que algunas iniciativas han optado por la anonimización de los datos y la protección de los mapas con claves de usuario, publicando una segunda versión del mapa con información limitada. En casos extremos en que los estándares de seguridad no pudieran garantizarse (por ejemplo, cuando divulgar localizaciones de incidentes violentos pudiera suscitar sucesivos ataques a la población) se plantearía incluso la misma oportunidad de emprender un proyecto de mapping.

Efectos
Iniciativas como la del terremoto de Haití o la del Libya Crisis Map han sido acogidas con gran interés entre las organizaciones internacionales de ayuda humanitaria y han sido objeto de análisis y reflexión en foros académicos y profesionales. La colaboración entre redes de voluntarios on line y organizaciones humanitarias en la gestión de las crisis es cada vez más frecuente, y ello amplía sin duda el abanico de herramientas y estrategias disponibles. Además, ya no es inusual ver en las conferencias internacionales de crisis mapping a responsables de la coordinación de emergencias locales, nacionales e internacionales ofrecer su experiencia y explorar las mejores vías de colaboración. Las nuevas formas de cooperación entre ciudadanos, grupos y organizaciones dedicadas a la gestión de emergencias y crisis ofrecen infinidad de posibilidades. En noviembre de 2011, un grupo de 180 voluntarios de diversas procedencias Iniciativas como la del terremoto de Haití o la del Libya Crisis Map han sido acogidas con gran interés entre las organizaciones internacionales de ayuda humanitariaanalizaron un total de 3.909 imágenes por satélite del corredor humanitario de Afgooye en Somalia; en tan sólo cinco días marcaron con 253.711 etiquetas los distintos tipos de refugios provisionales localizados en esa zona de difícil acceso para poder proporcionar al Alto Comisionado para los Refugiados de Naciones Unidas (UNHCR) una estimación de la población allí desplazada. Los resultados obtenidos, además, van a compararse con los que ofrecen los algoritmos de detección automática de refugios que el Joint Research Center en Ispra (Italia) ha aplicado sobre las mismas imágenes, para así ver cómo pueden mejorarse tanto los procesos manuales de detección como los automáticos. En cualquier caso, el despliegue de tal fuerza de trabajo voluntario durante 120 horas ininterrumpidas difícilmente está al alcance de ningún organismo internacional, y es ahí donde la cooperación y elcrowdsourcing ofrecen un valor añadido. Las capacidades de unos y otros se ven reforzadas.

Aún así, la gestión 2.0 de las crisis carece todavía de indicadores y pruebas suficientes que permitan evaluar su impacto real y su eficacia con respecto a las estrategias operacionales al uso. Queda mucho por hacer y desarrollar en cuanto a estrategias, métodos, protocolos, formación y evaluación. Lo que sí parece fuera de duda es la irreversibilidad del proceso. Las tecnologías facilitan que, en ocasiones, sean los ciudadanos los primeros en emitir una alerta de emergencia o crisis, y permiten también que otros ciudadanos sean los primeros en escuchar y, a veces, en responder. Con todas sus ventajas e inconvenientes, la gestión de crisis 2.0 es otra muestra de las nuevas vecindades digitales.

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Marta Poblet es Directora del Instituto de Derecho y Tecnología de la Universidad Autónoma de Barcelona, Investigadora ICREA, coordinadora de equipos de Standby Task Force (SBTF) y miembro de la red internacional de Crisis Mappers. Es Doctora en Derecho por la Universidad de Stanford (2002) y Master en International Legal Studies por la misma universidad (2000).

Es profesora del Máster Internacional en Resolución de Conflictos de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Sus ámbitos de investigación son las tecnologías aplicadas al derecho, los sistemas judiciales y la gestión y resolución de conflictos y tiene más de 30 publicaciones internacionales en estos dominios. Asimismo, es consultora de proyectos internacionales relacionados con la tecnología y el derecho.

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