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GRABACIÓN - “SER Y SENTIRSE MEDIADOR” por Javier Alés Sioli

Jueves, 20 de Abril de 2017

Acceso a la grabación de

SER Y SENTIRSE MEDIADOR por Javier Alés Sioli

Evento transmitido el 19 de abril 2017

14:30 hrs Argentina | 11:30 hrs México | 19:30 hrs España

Organizado por: FIMEP | ODR Latinoamerica


Clic aquí para acceder a través de la red ODR Latinoamerica

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Conferencia Online no Arancelada con Javier Alés Sioli - “SER Y SENTIRSE MEDIADOR”

Viernes, 3 de Febrero de 2017

Evento on-line no arancelado

SER Y SENTIRSE MEDIADOR por Javier Alés Sioli

19 de abril 2017

14:30 hrs Argentina | 11:30 hrs México | 19:30 hrs España

Organizan: FIMEP | ODR Latinoamerica

Cupos limitados. Vacantes prioritarias a Miembros FIMEP registrados en ODRLA y Miembros Premium ODRLA 2017

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Agosto 2015 | Curso de Formación en Resolución de Conflictos y Nuevas Tecnologías Nivel I

Viernes, 24 de Julio de 2015

Los silencios del mediador

Lunes, 9 de Junio de 2014

¿Quién no ha vivido en una sesión de mediación un segundo en silencio que parece una hora? Ese silencio que tanto nos asusta porque no controlamos, porque da tiempo a que por nuestra cabeza empiecen a pasar ciento de pensamientos, ideas rápidas sobre el proceso, y analizando el lenguaje no verbal de las partes y como no resonando las últimas palabras que se hayan pronunciado en el proceso, para reformularlas…
Debemos intentar vivir esos silencios como algo necesario, casi obligatorios, en un proceso de mediación, porque tanto las partes como el mediador debemos saber usar los mismos.
Pero a nosotros lo que las partes puedan pensar en esos silencio no nos va a interesar ahora, porque seguro que nos equivocamos, ya que cada caso de mediación es diferente, es único y lo que nos faltaba era meternos a especialistas de interpretación de los silencios, aunque en muchos casos lo vemos claro.
Yo quiero reflexionar sobre los silencios del mediador, como creo yo, desde mi experiencia, se pueden y deben analizar y aprovechar esos silencios.
Partamos de que los silencios no son lo mismo dependiendo de la fase en la que nos encontremos, y pongamos como premisa que nuestro silencio viene posterior a un silencio de las partes.
Las partes guardan silencio, y nosotros podemos pensar: momento para respirar en el conflicto, para cargar las pilas… Donde a la velocidad de la luz casi, debo organizar el proceso, debo fijarme si el origen de ese silencio ha sido debido a una frase, un gesto, una interpretación, una pregunta, y en que lado del conflicto se encuentra ahora la pelota…
Ese silencio me debe ayudar a pensar la reformulación que voy hacer como voy a romper el silencio, si debo romperle, o simplemente esperar a que sean las partes quienes rompan el mismo. No es lo mismo un silencio en un cuéntame parte psicosocial, que generando opciones pura negociación.
Si le rompo yo, reformular, felicitar, empatizar o preguntar si algo ha ocurrido…. Me tiene que seguir para avanzar en el proceso, no debe bloquearme en ese momento y perder esos segundos en evaluarme, si lo estoy haciendo bien, en sentirme culpable por algo, en bloquearme con pensamientos negativos sobre como llevo el proceso…
El silencio del mediador debe ir acompañado de lenguaje no verbal, mirando a las dos partes, observando sus reacciones, interpretando como analizan esos segundos mudos.
Y si el silencio le fuerza el mediador, porque las partes están muy alteradas y el mediador con sus gestos y su silencio les hace ver que así no podemos ni debemos seguir… Claro que lo más efectivo es levantar la voz y hacerles ver con palabras que así no podemos continuar.
Pero nunca debemos olvidar que los mediadores debemos ser los directores del proceso pero a su vez pasar muy desapercibidos en el propio proceso, que ellos se sientan los importantes. No debemos soltar toda la teoría que hemos aprendido en los cursos de formación, porque llegamos aburrir.
Pensar si alguna vez cambiamos los papeles y fuéramos parte en un proceso de mediación, como nos gustaría que fuera el mediador… Y las características que le pediríamos, apliquemoslas en nosotros.
Y terminado con el silencio… Permitirme una pregunta: ¿os asusta el silencio en la sesión de mediación? Pensadlo y no se lo digáis a nadie, aplicadlo …

GRACIAS por existir.

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MEDIATION FOR BUSINESS.

Lunes, 2 de Junio de 2014

maria_rosario_garcia_alvarez

Ayudarse de un mediador para conseguir un acuerdo aceptable para ambas partes es frecuente en el ámbito de la negociación colectiva laboral. La mediación se ha utilizado durante años en nuestro país como medio de resolver el impasse de muchas negociaciones complejas, facilitando la resolución de negociaciones enconadas y con múltiples intereses por medio de la generación de opciones creativas que han permitido, mediante un juego de compromisos, la pervivencia de muchas empresas o la fijación de condiciones de trabajo y sistemas de producción que han regido las siempre delicadas relaciones entre empresarios y trabajadores. El uso de la mediación en el ámbito laboral es, por lo demás, un denominador común de muchos países.

“El mediador puede facilitar la negociación de los términos y condiciones del acuerdo, trabajando con los abogados para superar las barreras que impiden su conclusión”

Lo mismo ocurre en el ámbito internacional en el que la mediación, a veces llamada shuttle diplomacy, se usa con frecuencia para resolver conflictos entre naciones. Y ya desde una perspectiva más doméstica o familiar la mediación ayuda a muchas parejas en procesos de divorcio a mantener una relación amistosa, llegando a un acuerdo que les permita un diálogo pacífico y productivo de futuro en interés no solo de ellos sino también de sus hijos.

Si la mediación ayuda a hacer tratos a países en guerras o con graves conflictos étnicos y/o religiosos, a empresarios y trabajadores enfrentados aparentemente de forma irreconciliable por una huelga o por un expediente de regulación de empleo, a parejas que han decidido disolver su “sociedad” para generar otro tipo de relación entre ellos ¿por qué las empresas no acuden a la ayuda de un mediador en sus transacciones o cuando tienen que ejecutar el trato o surgen problemas para conseguir precisamente hacer el trato, esto es, hacer negocio?

Parecen haberse olvidado de que generar empresa es hacer negocio, y que hacer negocio es, en definitiva, negociar. Es curioso lo descriptivo que es nuestro idioma al respecto porque negocio se traduce como business y todo business es hacer negocio. Si un empresario/empresa es incapaz de negociar a cualquier nivel su business, literalmente, es inviable.

Es frecuente oír a la business people que han estado a un milímetro de cerrar el trato pero que, sin embargo, la negociación falló (blow up) a última hora quedándose el “business” sin hacer. ¿Por qué si ha existido este problema no acuden a un mediador como se hace en la negociación colectiva o entre naciones?

Las explicaciones son muchas. Hay quien dice que en el alto entorno empresarial donde la competitividad, los intereses y los egos son fuertes el recurso voluntario a la mediación no es posible porque en una adquisición de empresas, una fusión o cualquier otro movimiento societario de esta índole o en la formación o ejecución de un importante contrato son los abogados especializados en transacciones (transactional lawyers) los que trabajan intensa (e inteligentemente) en la negociación. Esto es verdad, pero también lo es que su actuación es siempre parcial y necesariamente leal a su cliente y que, como la realidad demuestra, no siempre tienen resortes y recursos para romper las situaciones de impasse (tan frecuentes en el mundo de la negociación colectiva laboral).

Un mediador puede ayudar a las negociaciones entre empresas de muchas maneras. Así, cuando el trato (deal) está a punto de cerrase pero hay ciertos obstáculos, el mediador puede facilitar la negociación de los términos y condiciones del acuerdo, trabajando con los abogados para superar las barreras que impiden su conclusión. Diseñar a medida (tailored to the needs) una cláusula contractual es a veces una tarea compleja que requiere mostrar a la otra parte del contrato intereses, preferencias y debilidades que no se quieren evidenciar porque se teme que den pie a posibles abusos. La desconfianza muchas veces da lugar a la redacción de cláusulas contractuales estándar con el simple afán de reducir un posible riesgo de “abuso de posición”. El mediador puede trabajar privadamente con cada parte, solicitando y comparando información (hidden issues), buscando opciones aceptables.

Cuando se producen desacuerdos en relación, por ejemplo, con el precio de una compañía el mediador puede ayudar a las partes a testar, desde la más absoluta confidencialidad, dónde se sitúa la zona de acuerdo (ZOPA, Zone Of Probable Agreement). Es frecuente que los negociadores cuando entran en fase de regateo (bargaining) sucumban a la dinámica competitiva que este tipo de negociación conlleva y, por tanto, se embarguen de suspicacias y emociones de desconfianza (reactive devaluation) en contra de la otra parte que impidan a la negociación seguir su curso. El mediador puede mantener activa la comunicación y el diálogo encaminado a hacer el trato transmitiendo información clara y no distorsionada por efecto o como consecuencia de los egos o de las emociones implicadas lo que, a su vez, genera confianza entre las partes. Obviamente la confianza no solo va a producir unas negociaciones más amistosas sino que, sobre todo, ofrece indudables beneficios pues sitúa a las partes en una posición que les permite encontrar con mucha más facilidad puntos de acuerdo y soluciones variadas y creativas. Además, la confianza ayuda a salvar los escollos que encuentran en el camino en vez de convertirlos en obstáculos insoslayables que les lleven a romper la negociación y, como consecuencia, les impida hacer business.

Toda transacción importante y exitosa es producto de un largo y constante proceso de negociación entre las partes proceso en el que pueden surgir problemas y conflictos en cualquiera de sus etapas: tanto en la fase de discusiones –deal-making process- en la que las partes están sentadas en una mesa discutiendo cómo modelar en su beneficio los términos de un contrato, como en aquella otra etapa –deal-managing process- en la que tienen que enfrentarse a los problemas derivados o consecuencia de la forma de ejecución de los términos del contrato o de su incumplimiento (ejemplo reciente lo tenemos con el conflicto sobre la construcción del canal de Panamá).

Si la negociación es, de hecho, tan importante en el contexto de cada una de las etapas de toda gran transacción comercial la business people debería pensar, y sobre todo prever, en qué medida una tercera parte le llamemos mediador o de otra forma, puede ayudarles a hacer, gestionar y ejecutar productivas relaciones comerciales, en suma, a hacer y mantener negocio.

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Sobre el Mediador y el blanqueo de capitales

Martes, 27 de Mayo de 2014
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effettofarfalla_cover_sommerso.inddOs traemos un artículo publicado en la prestigiosa revista La Trama de Argentina sobre mediación, de Jacinto Ortuño, persona de referencia en nuestro sector.

Mediador, blanqueo de capitales y otros ilícitos empresariales

- Andreu: Si cuando estamos en una mediación empresarial las partes empiezan a hablar de dinero y de repartos opacos al fisco… ¿qué hacemos?

- Darío: Utilizar el principio básico de la mediación, el de “buena fe”1. Este principio, si es importante para los mediados, es esencial para el mediador, y si lo conocemos y sabemos manejarlo, nos dará la respuesta adecuada.

- Andreu: Sí, eso está muy bien, pero no resuelve mi duda…

Este breve diálogo se ha presentado en alguna ocasión en debates entre abogados o asesores fiscales, auditores aun sin demasiada experiencia como mediadores, todavía con el sombrero puesto en su profesión de base, y en alguna ocasión ha continuado de la siguiente forma:

- Darío: ¿A qué te dedicas?

- Andreu: Soy abogado.

- Darío: ¿Y cómo actúas cuando algún cliente te plantea estas cuestiones? ¿Qué haces?

- Andreu: Pero no es lo mismo, porque el abogado está sujeto al secreto profesional y todo lo que se diga es confidencial.

- Darío: Correcto, ya tenemos otro principio de la mediación, el de confidencialidad.

Entonces hay un economista que interviene:

- Manuel: Sí, pero la ley de blanqueo de capitales obliga a declarar a la Administración cualquier operación sospechosa, y llevar un control muy riguroso con fuertes sanciones para los profesionales.

(Hubieran sido un documento histórico las caras de atención y susto que observé en algunos presentes – no abogados- al oír hablar del blanqueo de capitales. Ni se les había pasado por la imaginación que tuvieran que conocer esa ley para ejercer de mediadores, ni qué pasaría si la situación con la que empezaba este escrito -de hablar de dineros no declarados- ocurriera en una mediación empresarial).

Este tipo de preguntas me llevó a pensar que no era suficiente hablar del principio de buena fe para saber responder a esa situación, y que es bueno que el mediador empresarial maneje conceptos como el “blanqueo” y sus diferencias con tratar cuestiones económicas simples ajenas al fisco. O, por ejemplo, qué alertas deben de tenerse en cuenta para que una situación de quiebra empresarial (fuente de conflictos donde los haya, y ese es nuestro campo de trabajo) y la posibilidad -real- de que los mediados empiecen a hablar de cómo “salvar el patrimonio” con propuestas que descapitalizan la sociedad – lo que puede constituir ilícito penal- y otras cuestiones en la frontera de lo ilegal o traspasándola.

Es cierto que en las mediaciones empresariales los mediados son asistidos de abogados, por lo general. No siempre es así, y en ningún caso excluye que el mediador sepa manejarse cuando se plantean estas situaciones. Así que sin ambición alguna de que este artículo sea considerado como un texto de ciencia jurídica -que no lo es porque no me dirijo a abogados sino a mediadores – sí es una puesta en común de reflexiones sobre las cuestiones que he planteado aunque, claro, manejando la ley.

Empezaré por el concepto de “blanqueo”2para poder distinguirlo de otros como “no declarar al fisco”, hablando de diferentes conductas que lo son. Blanqueo de capitales se define legalmente como la conversión y transferencia de bienes a sabiendas de que proceden de una actividad delictiva con el propósito de ocultar o encubrir el origen ilícito o ayudar a las personas implicadas a eludir las consecuencias jurídicas de sus actos.

Y le añadimos cualquier derivado como aconsejar, facilitar, instigar a estas actuaciones. Blanquear requiere acción, actividad, colaboración necesaria, conocimiento, intervención directa como profesional, ayudando a que fondos de origen delictivo lleguen al sistema financiero con apariencia de origen legal.3

¿Que profesionales pueden tener ocasión de conocer en sus despachos este tipo de actividad y participar de alguna forma en el fin ilegal, quedando obligados por la ley a informar o declarar operaciones sospechosas?4

En lo que pueda ser más cercano a nuestro quehacer profesional, los auditores (contadores), contables externos y asesores fiscales, notarios (escribanos), registradores, abogados, procuradores u otros profesionales independientes cuando participen en la concepción, realización o asesoramiento de operaciones por cuenta de clientes en compraventas, gestión de fondos y cuentas.

El mediador no asesora fiscalmente, no constituye sociedades, no gestiona fondos, por lo que las obligaciones de los profesionales referidos en mi opinión no le afectan. Es decir, no es una de las profesiones a las que la Ley impone una serie de obligaciones muy reguladas de información y control. Lo que sí es cierto, volviendo al principio de la buena fe, es simplemente que no puede mediar, aun con presencia de abogados de las partes, cuando aparece en una mediación empresarial que puede estar tratándose de dinero de origen delictivo.

Blanqueo de capitales, por lo tanto, no es “no declarar algunos ingresos al fisco”. En este segundo caso hay que tener otro tipo de previsiones.

Es interesante conocer también qué es delito fiscal5, qué es delito de alzamiento de bienes6, delitos societarios o delitos contra los trabajadores, porque en una situación de grave crisis empresarial y desesperación pueden aparecer propuestas como “cambiar a los trabajadores a una nueva sociedad”, “no pagar los impuestos para tener algo de liquidez” “cambiar las naves industriales de la empresa de nombre” , “retocar el balance” para que los bancos aguanten, etcétera, y el mediador debe saber hacer uso de sus principios éticos y conocer la ley.

Recordemos que el mediador sí que es responsable de la legalidad de los acuerdos de mediación que tienen eficacia jurídica como un contrato de transacción y, según el artículo 18167del código civil español, tienen eficacia de cosa juzgada8. Existan o no abogados como asesores de las partes, en la mediación la responsabilidad del mediador es clara, por lo que no puede permitir que un acuerdo pueda llegar a ser nulo9por incumplir la ley con la excusa de que hay profesionales del derecho o la economía que estaban presentes, y nunca participar o permitir seguir trabajando en posibles acuerdos con base ilícita. El equipo de mediación, o en centro de mediación, debe contar o dar soporte con un profesional del derecho.

Por ejemplo, en los delitos societarios10, muy brevemente tenemos que conocer que puede ser delito el vaciamiento del patrimonio social (y esa intención puede existir cuando la situación es desesperada dada la costumbre de mezclar patrimonio personal y empresarial de muchas empresas familiares, intentando recuperar bienes) el abuso en la gestión de la sociedad, (por ejemplo, acordando cantidades retributivas fuera de mercado para los administradores en perjuicio de la liquidez necesaria con proveedores), el abuso impidiendo el derecho de información de los socios minoritarios (también es algo que se puede escuchar cuando hay un enfrentamiento entre socios en el que se consideran enemigos, y al enemigo, ni pan ni agua, no es delito cualquier falta de información, la que le impida ejercer sus derechos como socio) puede ser delito la falsificación de balances, y es habitual tener estos documentos delante en las mesas de mediación y a veces el papel es muy sufrido y no siempre los números reflejan la realidad, hay que saber lo que puede ser delito y lo que no.

Hemos de conocer también que se puede imputar- acusar- al administrador de hecho y al de derecho, que por experiencia no siempre coinciden en una empresa familiar, en que quizá el fundador, aun jubilado, sigue tomando decisiones que sus hijos firman, por poner un ejemplo sencillo.

El resumen hasta ahora sería que el mediador es responsable y nunca la ignorancia del contenido de la ley ni la presencia de abogados de parte lo excluye de responsabilidad de acuerdos con base ilegal.

¿Qué debemos hacer cuando, por ejemplo, en una distribución o reparto de la empresa entre los socios el responsable presenta un balance manipulado que sabemos que es un documento esencial para las decisiones que van a adoptar? ¿Podemos permitir un acuerdo con vicio de nulidad por fundarse la decisión en un error? ¿Qué responsabilidad tendríamos como mediadores? Ya no estoy hablando de delito, ni defraudación fiscal tal y como comenté antes.

¿Podemos esconder nuestra responsabilidad “debajo” de la de los asesores fiscales o abogados?

En mi opinión, no. El responsable del acta final es el mediador que la firma. Aunque la comparta con el resto de los profesionales que firmen, el principal es el mediador. No olvidemos que la labor del abogado es defender a su cliente (su parte) y a veces ha de actuar a su dictado, y la del mediador entre otras- es defender la legalidad del acuerdo global. La buena fe también debe informar la actuación del abogado de parte y debe regirse por su propio código deontológico, que no es idéntico al del mediador neutral e imparcial que no debe responder a los intereses del cliente privado, sino a poner los medios y el conocimiento para que alcancen un acuerdo dialogado con base en la voluntad de los mediados, pero también en la buena fe.

No debemos, si lo detectamos, permitir un acuerdo basado en un balance manipulado (por seguir el ejemplo anterior y fácil de que ocurra en mediación empresarial), intentaremos conseguir en reunión privada (caucus) con preguntas abiertas al principio pero más cerradas y directas si es necesario, y con todas las técnicas a nuestro alcance siendo agentes de la realidad, que se trabaje con balances reales. O no debemos permitir, si surge, que el administrador de hecho lave su responsabilidad con el de derecho, – ocurre y lo vemos – o permitir perjudicar los derechos de los minoritarios con abuso de los mayoritarios. Cuando eso pasa debemos saber desactivar, obligar a reflexionar a la parte mediada, ponerle frente a las posibles consecuencias -no exponiéndolo en reuniones abiertas – y de nuevo insistir en el principio de la buena fe, que también se aprende por imitación. Si nosotros nos presentamos aplicando este principio, estamos enseñando a los mediados y fijando límites que no es conveniente pasar y por los que discurre la mediación. Sin duda, también deberemos valorar que dispongan de información jurídica suficiente y veraz y, si no la tienen, derivar a ello, o traer a mediación al profesional adecuado.

Pasa lo mismo con los delitos contra los trabajadores: debemos conocerlos para andar con seguridad11. La mediación laboral sabemos que tiene peculiaridades, porque no se puede pactar sobre lo que “no es disponible”. Hay derechos disponibles y no disponibles, y en laboral los fijados en Estatuto de los Trabajadores y convenios colectivos como mínimos no son disponibles. En situaciones de desesperación por insolvencia de una empresa, pueden aparecer en la mesa alternativas de reducción de costes laborales (como incrementar el número de horas sin salario, reducir derechos de vacaciones, cambios de horarios aleatorios, dar de baja a un trabajador para darle de alta en una nueva sociedad sin respeto de su antigüedad, no reconocer los derechos inherentes a la maternidad). Como mediadores lo que escuchemos estará sujeto a la confidencialidad, lo que no es lo mismo que a la impunidad, y estará reflejado en un acta final que ha de ser acorde con la ley, por lo que deberemos saber reconducir, si es necesario informar (con profesionales externos y que lo hagan en la mesa de mediación) y nunca perder nuestra posición de garantes de que cualquier acuerdo esté basado en la buena fe, y pueda desarrollar toda su eficacia jurídica.

En resumen, el principio de la buena fe pondrá los límites por donde debe discurrir el procedimiento de mediación empresarial. Debemos saber distinguir conductas con la luz de este principio, nuestra propia ética, la formación necesaria y la ley. Estos son límites que nunca se pueden rebasar, y se debe tener presente que el mediador es el responsable del procedimiento y de la legalidad del acuerdo que firma, que ha de desplegar toda su eficacia jurídica. No es un canto a que el mediador sea abogado; defiendo en cualquier foro que en la mediación empresarial caben muchos profesionales distintos al jurista, el que puedan ser de origen multidisciplinar es una riqueza y no una limitación, por lo que especialmente a los no abogados escribo estas notas. En la mediación empresarial confluyen todos los elementos para probarnos, el manejo de emociones, el interés económico, acuerdos para la familia y para la empresa, intereses separados de ambos mundos, trato con otros profesionales que acuden a informar la necesidad de formación específica del mediador y tener muy claros los límites que solo se pueden mostrar cuando actuamos con principios éticos conocidos y, como tal, transmitidos en la mesa para ser imitados.

Sin buena fe, no hay mediación viable en el tiempo; incluso, no hay mediación.

Jacinto Ortuño Mengual

ANOTACIONES

1Buena fe en el sentido de “lealtad y honradez en el tráfico jurídico” en un principio general del derecho con peculiaridades dependiendo del profesional y la situación, pero con rango normativo en el artículo 7-1 del Código Civil Español.

2Resumiendo el artículo 2 de la Ley española 10/2010 de prevención del blanqueo de capitales y de financiación del terrorismo.

3Aparte de la Ley antes citada específica, el blanqueo de capitales está regulado en los artículos 298 y ss del Código Penal Español.

4Resumen no completo del artículo 3 de la Ley 10/2010.

5El delito fiscal se regula en el art. 305 del Código Penal, y supone una defraudación de más de 120.000 € euros. Puede ser precedente de un delito de blanqueo, como por ejemplo –a quien tenga curiosidad- establece la sentencia de 5-12-2012 de la Sala Segunda del Tribunal Supremo de España, sentencia que reseño por su interesante doctrina

6Arts. 257 y ss del CP. Alce bienes en perjuicio de acreedores, dificulte o impida con actos jurídicos la realización de embargos, etc.

71816: la transacción tiene para las partes la autoridad de cosa juzgada.

8Cosa juzgada en términos sencillos significa que el acuerdo es válido y si se presentara a un juez porque hay polémica sobre su contenido, el juez no puede modificarlo aunque si revisar si existe causa de nulidad por error, dolo, vicio en el consentimiento, error en la identidad o capacidad de las personas etc. De forma que el mediador si que ha de verificar que quien firma es capaz o si es persona jurídica es el autorizado a ello, que el objeto del contrato es lícito, hay causa etc.

9Las causas de nulidad entre otras, por error al tomar una decisión con datos erróneos, vicio en el consentimiento, falta de capacidad para decidir que puede ser incapacidad física, jurídica, etc.

10Ver artículos 290 y ss. del Código Penal Español.

11 Ver artículos 311 y siguientes del Código Penal Español.

BIBLIOGRAFÍA

- Mallada Fernández, Covadonga, Blanqueo de Capitales y Evasión Fiscal 1ª Ed, 2012 Editorial Lex Nova

- Blanco Cordero, Isidoro, El delito de Blanqueo de Capitales. 3ª Ed, 2012 Editorial Aranzadi

- Escudero JF y otros, Delitos societarios, de la receptación y contra la Hacienda Pública Editorial Bosch._

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